El entrenador aún no ha llegado…

EL ENTRENADOR AÚN NO HA LLEGADO…

Es curiosa la cantidad de gente que tiene la costumbre de criticar a las personas antes de que éstas cometan errores en el puesto al que todavía no ha llegado. Es curioso porque la razón de la crítica en sí todavía no se ha producido.

Me refiero a la extendida frase de “éste no me gustaba, pero el que llega ahora lo hará aún peor”.

En este caso, en concreto, hablamos de Mariano Rajoy. Es evidente que el Gobierno de Zapatero lo ha hecho rematadamente mal, y nos va a costar mucho esfuerzo acercarnos a donde estábamos hace 4 años. Pero no encuentro la razón por la que se descalifica a quien aún no ha llegado al Gobierno, a quien aún no ha legislado nada, a quien sólo es un proyecto.

Espere usted a que desarrolle su labor, a que tome medidas, a ver el resultado de la aplicación de esas medidas, y si el resultado no es bueno, entonces critique usted lo que quiera, que estará en su derecho. Incluso puede usted tomar la decisión democrática de sustituir el aparato de Gobierno cuando se convocan elecciones.

Es el mismo caso que en un equipo de fútbol. Pongamos el caso de un equipo que destituye al entrenador por sus malos resultados, y cuando se anuncia el nombre de su sucesor surge entre la afición la famosa frase predescalificadora por sospechas. “Con éste aun nos va a ir peor” (Como ejemplo podemos usar el caso del Atlético de Madrid con Gregorio Manzano). Supongo que es producto del desencanto producido en la afición por verse al final de la tabla… símil bastante acertado si hablamos de España y su famosa crisis.

Yo creo que los españoles deberíamos mirarnos cada uno nuestro propio ombligo, analizar qué hacemos mal cada uno en nuestro ámbito, descubrir que cada uno tenemos las mismas pelusillas en nuestro ombligo, y no culpar al vecino por las suyas, sea empresario, sindicalista, banquero o gobernante. Todos tenemos experiencias en nuestras relaciones laborables diarias de gente que trabaja mal… muy mal, empresas que no cogen el teléfono, chapuceros a domicilio, gente que no pone ninguna gana, poco rigor en los procesos, maltrato a los clientes, ignorancia, mala preparación, amiguismo y enchufismo, etc. Todo eso no es culpa del Banco, ni del Gobierno, ni del Contrato Laboral. Es culpa nuestra. Somos poco competitivos, vagos, de ganancia fácil, mínimo esfuerzo, en definitiva, pequeños lazarillos que buscamos la forma de robar al ciego. Ejemplos hay a miles.

Yo creo que no es tiempo de políticas, es momento de ser prácticos, de prescindir de lo prescindible, de ordenar prioridades y atacar los problemas desde la raíz, que ya no nos valen los parches, las ocurrencias ni los talantes. Lo primero debería ser revisar el Estado de las Autonomías, pero a ver quién es el valiente…

Hace 30 años empezamos a construir una casa demasiado pesada en unos cimientos demasiado débiles. Ahora se derrumba, ataquemos pues los cimientos y tiempo habrá para ocuparnos de la fachada.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s